Bolivia cerrará 2024 con déficit comercial y crecientes desafíos económicos
Bolivia se perfila a cerrar el 2024 con un déficit comercial significativo, en un contexto marcado por la inflación, el desempleo y una creciente devaluación del boliviano, que ya supera el 60% frente al dólar estadounidense.
Según economistas y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), el Gobierno ha mostrado una respuesta limitada ante problemas como el contrabando, la especulación y el agio, mientras la economía del país enfrenta un año complejo.
La pérdida de ingresos por la disminución en la producción de gas natural y la caída del mercado argentino han impactado negativamente en la balanza comercial.
Además, la falta de políticas estructurales ha profundizado las dificultades económicas, dejando a Bolivia más vulnerable frente a un escenario internacional adverso.
Los precios de bienes esenciales continúan en aumento, lo que, junto con la incertidumbre política de cara al 2025, preocupa a expertos.
El economista Gonzalo Chávez señaló que "la prioridad política ha desplazado la atención sobre los problemas económicos urgentes", una opinión compartida por Gabriel Espinoza y Fernando Romero, quienes reiteraron la necesidad de reconocer la crisis y adoptar medidas correctivas.
Entre las soluciones propuestas, los economistas han insistido en reducir el gasto público, que sigue siendo elevado pese a la caída de los ingresos.
También recomendaron avanzar hacia reformas estructurales, que vayan más allá de medidas paliativas como los aranceles cero para la importación de productos clave, como harina, maíz y trigo.
La devaluación del boliviano frente al dólar y las monedas de los países vecinos ha generado presión sobre los costos de importación y ha debilitado el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Por otro lado, sectores productivos enfrentan dificultades debido a la falta de incentivos y la competencia desleal generada por el contrabando.
El IBCE también llamó la atención sobre la necesidad de combatir el contrabando y la especulación, que distorsionan el mercado interno.
A pesar de estas advertencias, las acciones gubernamentales han sido limitadas, lo que genera preocupación sobre la capacidad del país para enfrentar el 2025 en mejores condiciones económicas.
Bolivia cierra un 2024 marcado por la incertidumbre, mientras los economistas y entidades especializadas insisten en que sin un cambio de rumbo, los problemas económicos se profundizarán.
El desafío radica en priorizar la economía sobre la política para reconstruir la confianza en el futuro del país.
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